12 nov. 2012

ANTES Y DESPUÉS #01

En todas las reformas o proyectos de decoración tenemos en nuestra cabeza un resultado previsto pero que muchas veces no tiene tanta coordinación con el resto de nuestra vivienda como creemos. Analizar el antes y el después de estos proyectos suele ser un buen ejercicio para encontrar nuestros errores y detectar aquellos espacios en los que hemos invertido demasiado... o demasiado poco.
Lo primero a lo que te enfrentas en un nuevo piso son las obras más grandes y aquellas que conllevan mayor gasto: tirar tabiques, cambiar instalaciones o renovar suelos o pinturas. Para todo esto, es muy importante tener un plan de acción y priorizar aquellas obras que realmente sólo pueden hacerse antes de entrar a vivir.

Los planos de la reforma, tanto si los realizan profesionales como si los hacemos nosotros mismos (aunque recomiendo por lo menos consultar con un experto porque nuestras pretensiones pueden estar lejos de ser realizables), son un paso que no podemos dejar de hacer. Volveremos a ellos cuando olvidemos nuestro objetivo (y esto pasa a menudo dentro de una obra) y podremos tener visión de conjunto que se pierde cuando analizas detalles.
Mis consejos para realizar estos planos son:

  1. Tirar tabiques o moverlos: ten en cuenta las instalaciones que pasan por ellos. Enchufes, interruptores o radiadores o aparatos sanitarios son una señal de que por ese tabique pasan instalaciones, pero a veces podemos encontrar otras que no tienen una señal visible (tuberías de agua, canalizaciones...). Cuando vayas a "borrar" un tabique recuerda que tendrás que reconducir esas instalaciones.
  2. Puertas de paso: una de las acciones más comunes es cambiar puertas abatibles por correderas para ahorrar espacio. Es una muy buena estrategia pero hay que tener en cuenta que los tabiques existentes rara vez se pueden reutilizar a este propósito. Optar por puertas correderas puede suponer reformar el tabique en el que se encuentran.
  3. Cambios de pavimentos: cambiar un suelo en varias habitaciones y hacerlo continuo parece más fácil en el dibujo que en la realidad. Recuerda que los cambios de pavimento hay que regularizarlos para que no se noten las discontinuidades anteriores.
  4. Cambiar las ventanas por otras iguales pero de mejor aislamiento es siempre una buena acción (aunque cara, hay programas de ayudas a los que se puede acudir). Ten en cuenta que cambiar el tamaño de una ventana es más costoso, si no es imprescindible y no hay mucho presupuesto, déjalas con el tamaño que tienen...
  5. Marca en el plano todos los enchufes e interruptores que haya y piensa en cómo querrás ponerlos con la nueva distribución. Es más común de lo que parece encontrarse con paredes muy largas sin un solo enchufe solo porque no se pensó en ello a tiempo...
Por último, en la locura que son las obras... no olvides sacar fotos de todos los cambios!!

1. estado previo de nuestra cocina
2. después de quitar la cocina vieja y tirar tabiques
3. con el mobiliario nuevo (aunque sin terminar!) 

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